Cuída y rejuvenece tu hígado

Como primer artículo del Blog de Naturopatía, elijo empezar por una de las bases principales para que nuestra salud sea plena.

El hígado es el órgano más grande del cuerpo y el que más procesos químicos realiza. Actúa, además, como un gran filtro de toxinas. Ciertos alimentos ayudan a protegerlo y a preservar la salud.

ALCACHOFA
Esta sabrosa hortaliza invernal es rica en un ácido denominado cinarina, que produce un intenso efecto colerético (aumento de la secreción biliar) y colagogo (facilita el vaciamiento de la vesícula). Además, la bilis segregada tras la ingesta de alcachofas es más fluida, lo que ayuda a descongestionar el hígado, a emulsionar mejor las grasas y a eliminar muchas de las sustancias tóxicas que circulan por la sangre.
Resulta muy recomendable en las hepatitis A y B, en la cirrosis, en el hígado graso o esteatosis hepática y en la dispepsia provocada por al existencia de cálculos biliares.

ACEITE DE OLIVA
Tomar una cucharada sopera de aceite de oliva virgen de primera presión en frío junto con unas gotas de limón en ayunas es una clásica receta de la medicina natural para mantener el hígado y la vesícula sanos.
Este gesto diario también mejora el estreñimiento y ayuda a prevenir la arteriosclerosis.

CÚRCUMA
Gracias a su poder antioxidante, protege a las células frente al daño de los radicales libres, pero sobre todo se considera una gran aliada del hígado. Estimula el fuljo biliar, con lo que ayuda a digerir ls grasas y alivia la indigestión de origen hepático o biliar, y además inhibe la proliferación de los virus de la hepatitis al impedir su fusión con las células hepáticas. También ayuda a disminuir el colesterol y a eliminar compuestos tóxicos.
La dosis preventiva oscila entre los 250 mg y 500 mg de extracto seco al día.

LIMÓN
Las amplias propiedades curativas del limón han convertido a este cítrico en uno de los alimentos talismán de la medicina natural. Un vaso de zumo de limón en ayunas cada día facilita los procesos hepáticos, resulta antioxidante diurético, desintoxicante y antiséptico y ayuda a prevenir la formación de cálculos biliares.

RÁBANO NEGRO
Se indica en dispepsias, sobrecarga hepática, digestión lenta, migrañas de origen hepático y transaminasas altas. Además de la hortaliza, se comercializan el zumo y el extracto seco.
Se toman 20 ml de jugo puro o disueltos en agua o zumo, o bien de 300 a 500 mg de extracto seco encapsulado, antes de comer.

ZUMO DE MANZANA
Tomar a diario 250 ml de zumo de manzana ayuda a descongestionar la glándula hepática gracias a sus efectos colerético y depurativo. El zumo de manzana resulta, especialmente eficaz en la eliminación de ácido úrico con la orina.

CARDO MARIANO
Se indica especialmente cuando hay degenaración grasa, hepatitis aguda o crónica, insuficiencia hepática o cirrosis, La dosis diaria recomendada de silimarina va de 200 a 400 mg.

Olga Magro

Tu Naturópata y Coach